2 de enero: con la familia, a la calle

[Alfa y Omega > Nº 712 > España] - La Navidad es uno de los momentos del año en que más importancia tienen las fechas: Nochebuena, Navidad, la Epifanía... En ese calendario, desde hace varios años, las familias españolas se han acostumbrado a marcar otra fecha especial: la celebración de la Fiesta de la Familia. Una cita que, desde 2007, reúne en Madrid a miles de personas para conmemorar la fiesta de la Sagrada Familia, y dar testimonio de que vivir feliz en familia es posible y altamente recomendable.
Cambio de fecha y de lugar
Este año, sin embargo, hay dos novedades importantes: en primer lugar, la fecha. La celebración litúrgica de la Sagrada Familia será el primer domingo después de Nochebuena, que este año es el 26 de diciembre. Monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, Presidente de la Subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida y coordinador del acto, explica que, por coincidir con esa fecha, «hemos querido respetar que las familias puedan celebrar esos días en su casa, y que los obispos -que acompañarán a sus diocesanos hasta Madrid- puedan celebrarlos en sus diócesis; así que hemos trasladado la celebración en Madrid al día 2 de enero». Repetimos: la celebración para que las familias de toda España acudan a Madrid será el 2 de enero. La segunda novedad es el lugar: a diferencia de la última convocatoria, este año la cita será en la plaza de Colón, donde se hizo en 2007 y 2008. El acto se iniciará con testimonios y cantos; seguirá con la celebración de la Eucaristía, y culminará con un mensaje del Papa a los asistentes, emitido en directo desde el Vaticano.
Luz contra la oscuridad social
Monseñor Reig Pla explica que «el objetivo de esta celebración es reivindicar y celebrar que la familia es una plataforma de amor. Es una forma de unirnos entre nosotros, con nuestros obispos y con el Papa, para dar testimonio de que la familia es un bien para la sociedad, que la vida de los hijos debe ser defendida y que una sociedad es lo que son sus familias». Con independencia de la guerra de cifras de asistentes que suelen acompañar a este tipo de actos, monseñor Reig Pla recuerda que «cada uno tenemos la responsabilidad de ir para encender una antorcha que disipe la tiniebla social. El Papa nos acaba de decir en Barcelona que sólo donde existen el amor y la fidelidad nace y perdura la verdadera libertad. La familia es la verdadera escuela de la libertad, y tenemos que defenderla y dar testimonio ante los demás».



















